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14 05 2015
Chiqui Ledesma, directora artística del ECuNHi

María de los Ángeles “Chiqui” Ledesma es la directora artística del Espacio Cultural Nuestros Hijos (ECUNHI) de la Asociación Madres de Plaza de Mayo. El centro cultural funciona desde hace siete años en la ex ESMA.


¿Cuándo y cómo llegaste a trabajar en el ECUNHI?

Vengo de una familia muy militante de Venado Tuerto, en la provincia de Santa Fe, y ya viene desde ahí el acercamiento a los movimientos de derechos humanos y la admiración a las Madres de Plaza de Mayo. Mis padres estuvieron muy comprometidos con la política y con el arte. Mi viejo es escritor y es de origen obrero, en mi casa se juntaban muchos militantes. Durante la dictadura se reunía la JP de la zona, pero también muchos artistas que sacaban una revista clandestina que se llamaba “La Logia”. Caían a casa Armando Tejada Gómez y otros también muy conocidos. Con este antecedente familiar, para mí el arte y la música estuvieron vinculados al compromiso social y político. De algún modo seguir la trayectoria de mis padres a través del compromiso es lo que me acercó hacia las Madres, me trajo hacia Teresa Parodi, hasta el ECuNHi. Teresa convocó a un pequeño grupo en febrero de 2008. Éramos muy pocos y esto estaba totalmente destruido, aquí funcionaba la Escuela Naval. Al principio nos teníamos que juntar en la casa de Teresa, vinimos en junio sin calefacción, ni gas, ni luz y hoy mirá la belleza de todo esto. Empezamos a soñar, a imaginar todos juntos, a pensar en los artistas que queríamos convocar y a convocarlos, todo desde acá adentro. Cuando me enteré que venía a trabajar aquí, lo llamé a mi papá y los dos nos pusimos a llorar. Él sentía mucho orgullo. 

¿Cómo fue esa primera vez que entraste al Espacio Memoria?

Recuerdo el primer día que entramos, no vine sola, lo hicimos con el grupo de trabajo. Fue algo impactante porque yo nunca había venido a la ESMA. Tuve una emoción enorme, teníamos los pelos de punta, todos llorábamos. Era un lugar terrible y desolado, sin embargo lo sentí propio: pisábamos este lugar porque era una conquista, era un espacio ganado, traíamos la bandera del triunfo de los buenos. Nunca tuve miedo, sentía que los desaparecidos nos acompañaban, que los árboles nos protegían porque esos árboles eran los compañeros. Para mí, siempre fue algo como espiritual, algo especial. Si bien es un hecho político que enmarca todo esto, no podemos dejar de lado las dimensiones sensibles y espirituales que suceden en el Espacio. 

¿Qué significó y significa para vos trabajar en este Espacio?

Creo que los que estamos acá, estamos por algo, que tenemos un legado, una misión y que eso es muy bueno porque te conecta espiritualmente con la historia de ellos, los desaparecidos. Siento como una misión: poner luz donde había oscuridad, poner vida donde hubo muerte y todo esto a través del arte. Siempre agradezco a Teresa y a las Madres por tener la oportunidad de trabajar aquí y poder pensar este espacio desde el arte y también desde el amor. Es el aprendizaje más grande que me han encomendado en toda mi vida. También es el legado más grande a mis padres, porque toda mi familia se siente orgullosa de lo que está pasando y eso me hace sentir muy bien. A mí me gusta estar aquí, me gusta estar con mis compañeros, todo es compartido y todo es muy creativo. Además todas las conexiones que hacés aquí, incluso con la naturaleza. Todos los que trabajamos en el ECUNHI somos artistas, venimos de la calle, de pelearla, de autogestionarla y de ir para adelante. A todos nos hizo pelota la década del noventa, todos venimos de ahí y a ninguno nos asustan los ‘acertijos’, las dudas, etc.

¿Cómo comenzaron organizando actividades?

Fuimos casi los primeros en llegar al Espacio, como te decía. Todo lo imaginamos desde adentro del ECUNHI. Pensamos las actividades para los niños y para adultos mayores. Por ejemplo, al principio había una reglamentación, la cual no permitía realizar actividades con niños, hasta que finalmente lo logramos. La entrada de niños trajo mucha luz a este Espacio. Esos mismos chicos escuchan lo que pasó aquí y luego lo cuentan en su escuela y a otros chicos. Para mí es hermoso que los chicos luego transmitan a sus abuelos y a sus amigos, que estuvieron pintando, escuchando todo lo que pasó aquí y ellos saben lo que pasó. ¡Y la mirada infantil de la historia es increíble! También trabajamos con adultos mayores. Muchos de ellos son de la generación de las Madres, y que no se habían vinculado con lo que pasó en la época de la dictadura. Con ellos también se trabaja la historia y entonces pueden hablar de lo que sucedió y que antes no podían hacerlo. Acá tenemos un equipo muy lindo de trabajo, somos pocas personas que vamos para el mismo lado, hay una cabeza creativa, todo lo que sale es pensado desde aquí adentro y todos salimos a golpear puertas, a buscar financiamiento para hacer las actividades y a defender al ECuNHi.

¿Cuáles fueron los primeros proyectos?

Comenzamos a convocar artistas que fueron respondiendo de manera increíble, aunque muchos tenían reticencias en entrar. Por ejemplo, convocamos para un concierto a Juan Falú, quien era muy reacio de venir aquí, por la historia de su hermano y porque en aquella oportunidad entraba por primera vez. Ya era la hora y Juan no llegaba. Finalmente entró tarde y muy angustiado. No podía cantar, pero empezó a tocar la guitarra. Cuando comenzaron a sentirse las cuerdas de su guitarra fue algo impresionante, tocó como nunca en su vida. A todos se nos caían lágrimas, la primera guitarra que se escuchaba entre estas paredes. Cuando Juan se estaba yendo, le había cambiado la cara, estaba tranquilo. El hecho de haber plasmado su arte, su luz aquí dentro lo había transformado. Yo hablo de la memoria a través del arte y que es una de las ideas centrales del ECuNHi. Quiere decir tomar a autores, a compositores, a músicos que en sus obras cuentan que es lo que pasó, cuenten la historia y que esas palabras puedan atravesar a quienes los escuchan. A través del arte es más simple, se llega al alma de las personas. La letra de Hamlet Lima Quintana de “Zamba para no morir” es maravillosa y su música es maravillosa. Cuando nosotros difundimos música como ésta, explicamos el contexto histórico-político en que esa obra fue concebida y eso llega de otra manera y se entiende por qué fue escrita. O lo mismo con las letras de Armando Tejada Gómez. El público lo percibe y se concientiza; por eso viene cada vez más gente y especialmente más jóvenes. Así nos fuimos organizando y así seguimos trabajando. 

¿Cuáles son los proyectos actuales del ECuNHi?

Prácticamente se quintuplicó la cantidad de inscriptos que hay en los talleres del ECUNHI. El ECUNHI abre las puertas muy temprano a la mañana con el proyecto educativo “Visitas Guiadas” que organiza Verónica Parodi con las escuelas desde nivel inicial (Pre-escolar) hasta alumnos del magisterio; pasando todos los niveles educacionales. Son cinco programas, se realizan en conjunto con el Ministerio de Educación de la Nación. Los chicos hacen una visita guiada por todo el ECuNHi, de acuerdo a la edad. Ahora hicimos un acuerdo con los compañeros del Museo Malvinas y también recorren el museo. A la tarde comienza otro programa que es el de “Adultos Mayores”, que funciona de lunes a jueves. Vienen desde distintos lugares de la Capital y la provincia. Es resultado de un convenio que firmamos con PAMI y con el Ministerio de Desarrollo Social. Más tarde comienzan otros talleres que son abiertos a toda la comunidad, de lunes a miércoles, desde las 17.30 hasta las 22. Allí se puede aprender danza, música, teatro, pintura, cine, artes visuales, todo lo que figura en la página web. Y luego tenemos los eventos. Es decir: los ciclos de cine, teatro, música, los festivales. Tenemos cinco festivales muy importantes. El de tango, donde por primera vez en la Ex ESMA se hizo una milonga al aire libre con más de 500 personas bailando tango. Vino el Sexteto Mayor, la Juan de Dios Filiberto. Después tenemos el Festival de Literatura Gustavo Roldán, especialmente para los niños y su familia. Está también el Festival Hugo Midón, que es de teatro para niños. Los otros festivales son Músicas de Provincias, donde vienen músicos de todo el país de raíz folklórica; y el Festival de Música María Elena Walsh en homenaje a esta gran música y compositora con el acompañamiento del Ministerio de Cultura de la Nación, el Instituto Nacional de Teatro, SADAIC y la Asociación Argentina de Intérpretes (AADI).

¿Qué otras actividades están planificadas para el resto del año?

En junio tenemos el Festival Gustavo Roldán. En abril comenzamos con el “Ciclo Memoria de la Música”; que coordina el Topo Encinar y que son entrevistas cantadas. Empezó con Horacio Fontova; va a venir Verónica Condomí, Liliana Vitale y sigue durante todo el año. El ciclo Escenario Rock arrancó hace pocos días con “Pampa Yakuza” y tres bandas más de chicos jóvenes. Esto permite que las bandas tengan la oportunidad de darse a conocer al público de la Ciudad de Buenos Aires; puedan vender sus discos, tengan un espacio. Después de Cromañon, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires se encargó de cerrar todos los espacios que eran para el rock. El Ciclo “Nuevos Discos Argentinos” es una selección de discos que se editaron de manera independiente. Hay artistas maravillosos que el ECUNHI quiere rescatar y generarles un espacio para que se los pueda conocer en forma gratuita. Todas estas actividades tienen el apoyo del Ministerio de Cultura. En mayo comenzamos con el ciclo de entrevistas a referentes de la literatura; y otro de entrevistas a referentes del cine y del teatro. Otro de cogestión independiente en el arte. También está el ciclo de teatro con el apoyo del Instituto Nacional de Teatro y donde se representan distintos tipo de géneros teatrales desde unipersonales. Y el Encuentro Mercado Negro es para editores y para publicaciones independientes. 

¿Qué aprendizaje te deja esta experiencia?

Todos los que trabajamos acá somos un grupo de personas que hacemos esto con muchísimo amor y profesionalismo. Tomamos este camino como un aprendizaje y eso nos pone en un lugar maravillosa a la hora de trabajar. Este aprendizaje que es el que las Madres nos piden y  nos enseñan. Una transformación que tiene que ver con el amor, con el arte, con la memoria activa. Con inventar todo el tiempo espacios de creatividad para que todos puedan llegar al ECUNHI. Que se vincule con la historia, con la patria, con el amor y que de aquí salgan con la sensación de sembrar y plantar flores para el futuro. Hay que soñar la vida para que sea cierta. Somos grandes soñadores y vamos a tener una buena vida. Y esta frase de Armando Tejada Gómez es una manera de pensar el futuro. Tenemos que aprender mucho, ser optimistas y conectarnos con una energía muy sutil. ¡Y aquí aprendemos a transitarla con emoción y con mucho trabajo!




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