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22 10 2017
Estela de Carlotto: “Ya no pensamos solas, los jóvenes piensan también con nosotras”

Estela de Carlotto rememora los 40 años de lucha de Abuelas de Plaza de Mayo y habla sobre la Casa por la Identidad, que funciona en la ex ESMA.


 ¿Cómo fue el acercamiento a Abuelas de Plaza de Mayo?

Es una historia lejana pero muy presente siempre. Me acerqué a Abuelas en 1978. Unos meses antes había desaparecido mi hija Laura y su compañero. También mi marido Guido había estado secuestrado y lo liberaron el 25 de agosto de 1977. Se hizo varios estudios médicos porque estaba destruido físicamente, todo lo que él vio ahí fue terrible, después se enfermó mucho. Empecé a buscar a Laura con miedos, desconocimiento, ausencia de la sociedad. Yo era directora de una escuela primaria y no me atrevía a contarles a las maestras lo que me estaba pasando y lo que hacía en mis horas libres, porque la prensa hablaba de nuestros hijos como delincuentes, subversivos y terroristas. Ahí me uní a las Abuelas porque mi consuegra me insistía y me dio un teléfono, llamé y me recibieron muy bien, contentas porque llegaba una maestra al grupo, cada una hacía lo que podía, lo que sabía. Pensábamos todo el tiempo qué podíamos hacer, improvisábamos, hacíamos reuniones secretas, simulando un cumpleaños para poder firmar papeles. Poníamos avisos chiquitos en el diario La Prensa, todo era muy riesgoso. Íbamos a marchar a Plaza de Mayo. Las abuelas más expertas me llevaron. Nunca había participado de actos públicos, no participaba en política, nunca me gustó. Cuando fui por primera vez a la Plaza estábamos rodeadas de militares apuntándonos, tenía terror, pero las abuelas me dijeron: “Estela caminá, agarrate fuerte, que no nos va a pasar nada”. Luego yo llevé a otras mujeres y les decía lo mismo. Esa Plaza tiene historia. Inventábamos actividades como pegatinas con la foto de los chiquitos que habían nacido y estaban desaparecidos para ver si alguien los reconocía. Así fue que encontramos a los primeros chicos en 1979, que tenían datos previos, ya que de los chicos nacidos en cautiverio no teníamos datos. Con la fotografía, los podían reconocer y de esa manera las personas se acercaban y nos brindaban información. Luego comenzamos a salir por el mundo y, en 1987, se creó el Banco de Datos Genéticos, un archivo sistematizado de muestras biológicas de familiares de desaparecidos durante la dictadura. La sangre fue como una lucecita que nos iluminó porque si bien los padres de nuestros nietos no viven, sí los abuelos, entonces continuamos la búsqueda por ahí.

¿Qué es lo que se tiene en cuenta a la hora de pensar las acciones para encontrar a los nietos?

En estos largos años, casi 40, hemos crecido mucho en estas iniciativas y en el acompañamiento desde la democracia y la sociedad civil. Hay todo un crecimiento que lo fuimos armando de a poco con la ayuda de profesionales. Tuvimos que hacer presentaciones a la justicia y tuvimos que tener un equipo de abogados. Necesitábamos psicólogos, un equipo de genetistas y después nacieron otros espacios como de prensa y difusión, de presentación espontánea. Tenemos la publicación de un mensuario con todas las novedades de la asociación. Hay muchas actividades que son llevadas adelante por muchos equipos, nosotros seguimos liderando, aconsejando, supervisando pero escuchando mucho a los profesionales que tienen la experiencia y la sabiduría para hacer las cosas. Buscamos cada lugarcito donde podamos poner la palabra memoria, el recuerdo, la experiencia. Nos llaman mucho para consultarnos y nosotras aconsejamos con historias y contextos diferentes, les decimos que luchen, que se unan.

¿Por qué la lucha de Abuelas trasciende fronteras?

Hemos viajado por toda Latinoamérica y nos hemos reunido con personas de distintos países, que tienen su propia búsqueda. Nosotras hemos ido aconsejando a partir de nuestra experiencia y nuestra lucha. Nos fuimos organizando férreamente. Me quisieron matar en 2002 y las balas no me llegaron, esos riesgos se corren, aún democracia. A una abuela de Córdoba la secuestraron y casi la matan delante de sus nietos. Corremos riesgos, pero no puede dejar de hacerse por miedo. Hay toda una consigna, una obligación, un compromiso, una entrega. Yo no podría dejar de venir a Abuelas a pesar de mis años.

¿De dónde sale esa fuerza?

Del amor y de la convicción, no todas somos iguales. Si no transformás el dolor en lucha es insoportable. El compromiso está en poder hacer algo para dejar la seguridad de que no vuelva a pasar. Lo que pasó tiene un resultado negativo no sólo para los familiares de las víctimas sino para todo el país. Hoy la juventud está mucho más esclarecida, hay un movimiento imposible de callar.

¿Cómo piensan las distintas actividades que permiten difundir la búsqueda de los nietos ?

Hemos crecido mucho en estas iniciativas y en el acompañamiento desde la sociedad civil. Fueron surgiendo actividades como “Teatro por la Identidad”, que es muy buena y trae nuevas ideas y formas de contacto. También realizamos “Música por la Identidad”, aquí participaba mi nieto antes de encontrarlo. Hay lugar para el deporte, la danza, hay una solidaridad muy grande para que se conozca la lucha de Abuelas. Tenemos la Casa por la Identidad ubicada en la ex ESMA y filiales por todo el país. Nos invitan también a dar charlas por distintos países del mundo. Visitamos muchas escuelas y la respuesta de los chicos es increíble, entienden muy bien lo que pasó. Vamos a los jardines de infantes que es donde están los bisnietos, los hijos de nuestros nietos. Tenemos equipos de abogados, de psicólogos, de genetistas, de comunicadores, y después nacieron otros espacios de trabajo dentro de la Asociación. Nosotras seguimos liderando, aconsejando, pero escuchando a los profesionales que tienen experiencia y sabiduría en lo que hacen. Buscamos cada lugarcito donde podamos poner la palabra, la memoria y la experiencia. 

¿Cómo llegan al Espacio Memoria?

El 24 de marzo de 2004, el Gobierno anunció la creación del Espacio Memoria. Entre los distintos edificios que habitan el predio está la Casa por la Identidad. Allí hay un espacio cultural, se realizan visitas guiadas para escuelas, hay una biblioteca, exposiciones que cuentan nuestra historia, un auditorio donde se realizan homenajes, presentaciones de libros y se proyectan películas. Es una casa con memoria que trae las huellas de un pasado con terror pero también con la esperanza de un país más justo. Es decir, hay una diversidad enorme de tareas y está a cargo de nuestros nietos. Ya no tenemos que pensar solas sino que piensan también los jóvenes por nosotros. 

Abuelas cumple 40 años, ¿cómo las encuentra?

Nos encuentra en lucha plena, con menos presencia de las abuelas, porque algunas están muy enfermitas. Rosa, nuestra vicepresidenta, tiene 97 años. Entonces vienen los nietos de esas abuelas o los hijos, que son parte de nuestra comisión directiva, donde tuvimos que cambiar el articulado de los estatutos para incorporar varones porque éramos todas mujeres. Ahora hay hombres, que son nuestros nietos que hemos recuperado, encontrado. Otros que vienen buscando sus hermanos porque están desaparecidos o algún hermanito que ha nacido en cautiverio y vienen acá, trabajan con nosotras. Su sangre nueva, sus ideas renovadoras, nos ayudan. Somos una gran familia. Pero mientras haya una abuela, la abuela manda. 

¿Cómo se vive hacia adentro de la organización el encuentro de un nieto?

Es una fiesta, es un festejo para la que encontró y para la que todavía le falta también, porque hay una esperanza de encontrar cada una a su nieto. Y mientras tanto es un poco de cada una, porque todas lo buscamos. Son chicos muy macanudos, que nos visitan, nos miman, es una gran familia. Las Abuelas no somos tristes, ni nostálgicas, ni amargadas, siempre tenemos ganas de divertirnos y de brindar. Y siempre festejamos un cumpleaños, un nacimiento o un encuentro.

¿Cómo se ven las Abuelas en el futuro?

Cumplimos 40 años y haremos una gran celebración en la que estaremos todos. Es un milagro de amor. Vamos a seguir abriendo caminos en todos los espacios posibles, nunca decimos que no a quien ofrece su ayuda. Hay sumatoria de voluntades. Y tenemos que seguir defendiendo la democracia, conseguir cambios. Es importante seguir trabajando con las nuevas generaciones. Nosotras visitamos mucho las escuelas y la respuesta de los chicos es increíble, nos hacen poesías, dibujos, cuentos, como devolución de nuestras charlas. El trabajo con los maestros es muy bueno, porque hoy los chicos entienden muy bien lo que pasó. 




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