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31 03 2017
Marcos Adandía: “Las Madres son una nota de dignidad, de honradez, de continuidad de la vida”

Fotoperiodista y director de la revista Dulce Equis Negra, Adandía expone su muestra "Madre" en la Casa Nuestros Hijos, la Vida y la Esperanza, de las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora en la ex ESMA.


“La memoria es parte de nuestra existencia y por lo tanto de nuestro entendimiento, es parte de la relación que establecemos con todas las cosas. En la mayoría de los casos, de manera inconsciente. Forma parte de lo que llamamos Integridad, está en todo lo que existe. Si tenemos presente esta noción, es posible que logremos ponerla de manifiesto con una dirección determinada en lo que hagamos”, señala el fotógrafo Marcos Adandía.

En el marco del Encuentro Internacional de Fotografía y Memoria “Derechos en foco”, Adandía expuso parte de su trabajo en la ex ESMA. En la Casa Nuestros Hijos, la Vida y la Esperanza (de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora), presentó obras de su muestra “Madre”, que aún se puede visitar. Esta muestra fue inaugurada en el Museo Nacional de Bellas Artes en 2013, con una enorme repercusión internacional. Luego fue plasmada en un libro, prologado por el artista, crítico de arte y escritor John Berger. 

 

¿Cómo surgió “Madre”?

Mi relación con las Madres comenzó hace mucho. Cuando yo tenía 16 o 17 años, tomé conciencia de que vivía en un país, en un territorio, y advertí que sucedían ciertas cosas. Esto fue durante la dictadura, es decir que me desperté más allá de mi familia, que no era cercana a la política. Entonces comiencé mi militancia en organismos de derechos humanos en Lanús, donde yo vivía, en 1982. Allí conocí a las Madres. En el instante en que las vi, me generaron un asombro enorme: por su voluntad, por su fuerza y por su misterio. Con el tiempo esto se fue agrandando, así como mi amor por ellas. En esa época no era fotógrafo, pero el misterio fue lo primero que me acercó, ese asombro que me produjo la voluntad y valentía de una mujer. Esto luego lo fui resumiendo en lo que considero que es el amor. Nos invitan a reflexionar que es el amor por un hijo. 

Estuve mucho con ellas, en la Plaza, en las marchas. Para mi ellas son dignidad, transparencia, sostén, espacios limpios y libres incluso de la política. De alguna manera fue acercarme más, adentrarme más, decirle que las quería, que las amaba. Todo esto fue lo que me motivó a hacer las fotos. Entonces me fui encontrando con historias y con individualidades. Aunque cobra una mayor fuerza por ser un colectivo como “las Madres”, yo sentía que la semilla estaba en la “madre”. Es decir, en lo singular; y de ahí nacía la fuerza, el amor por el propio hijo, por la propia sangre. Me encontré con historias que me fueron sorprendiendo tremendamente cuando recorrí el país y me fui encontrando con madrecitas por ahí y por allá. Este trabajo lo fui haciendo durante 15 años. Era tan fuerte lo que pasaba en cada encuentro con ellas, entonces me metía en el laboratorio (yo trabajo en forma analógica) y me daba cuenta que era demasiado para mí, por los recuerdos sobre lo que había conversado con esa madre, las emociones que se me movían. Entonces, por meses no podía continuar visitando a otras madres. Cuando les iba a tomar las fotos, ellas me preguntaban: “¿Qué querés que haga?” Yo les decía que los ojos son una expresión del corazón y que en el momento en que hiciéramos la fotografía sintieran que ponían el corazón en su semblante, en su mirada. Y así fue que transité hasta llegar a esta exposición. 

¿Qué representa para vos el hecho de que el libro sobre la exposición tenga el prólogo de Berger?

Estuve muy cerca de conocerlo. Yo estaba en Barcelona saliendo para ir a conocerlo en las afueras de París, donde vivía. Y nos llamó desde un hospital de Paris, donde estaba internado. Estaba muy dolido porque no podía recibirnos, ya que tenía como una semana más de internación. Pero tuvo esa deferencia. La primera lectura del texto que escribió sobre “Madre” no me dijo nada en especial. Hasta que muchos meses después tuve un sueño donde vi cómo los espíritus de nuestros compañeros desaparecidos eran como una luz, posados sobre los pañuelos de las Madres, sobre sus cabezas. Vi que se corporizaban en esos pañuelos y de alguna manera Berger lo había visto así, en términos más espirituales. Él entendió eso y vio a sus hijos ahí.

¿Cómo entrelazás esta obra con tus conceptos sobre la memoria?

La memoria está en todas partes, siempre estamos en contacto con lo que es memoria. Sin embargo hay momentos, lugares o situaciones que determinan concentraciones de la memoria; es decir, significados y una dirección de la memoria. El caso de las Madres podría estar inscripto en esas concentraciones, en ese espacio. También como lo son el sol, el agua, el viento o las piedras, donde está escrito todo lo que ha sucedido a lo largo del tiempo de los tiempos. Las cosas no son tan metafísicas, ni tan abstractas. Estamos hechos de agua, nuestras células son agua, nuestra sangre es agua. No es simbólico, es concreto. De ahí sale todo esto que somos. Si no cae agua del cielo no crecen las plantas y si no bebemos agua nos morimos. Entonces no existiría la vida; y si eso no es memoria, no existiría la continuidad de la vida. En ese mapa, en ese tejido o trama que es la totalidad, existen bordados de dignidad, hay bordados de un significado libertario, de un significado de honradez, de valor de la vida y de integridad. Y eso son las Madres para mí en ese gran bordado de la vida: son una nota de dignidad, de honradez, de continuidad de la vida. Hay personajes, hay fuerzas, hay desquicios en esta humanidad que son absolutamente la energía contraria. Que devasta países enteros, que mata niños, mujeres, ancianos, que arruina y deja por el piso países enteros. Las Madres son la energía contraria, son el árbol que te da el oxígeno, son el viento que te renueva, son el sol que te ilumina, son los niños y son la posibilidad de continuidad. Las dictaduras de la década de 1970 en América han torturado y asesinado a mujeres, niños, ancianos y todo lo que se presentara como riesgoso a los intereses de una minoría del poder. Eso existirá siempre en la memoria de nuestra Madre Tierra. En América, han muerto más de setenta millones de vidas a manos de la conquista. Cómo podríamos pensar que semejante aberración quedaría allí y nada más. Eso hoy es memoria y lo será por siempre. Si no hacemos algo con los errores del pasado, quedarán allí pudriéndose en la sombra de la desmemoria y la ignorancia, repitiéndose y pudriendo nuestros comportamientos y acciones presentes y futuras. Tener presente esto pienso que, de algún modo, es recordar el valor de la vida, “la principal de todas las memorias”. Por eso “re-cordar” es retomar la cuerda que nos une al origen de la vida, eso es la memoria. 

¿Qué significa para vos que la muestra Madre se exponga en el edificio de las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora en la ex ESMA?

Es la primera vez que la traigo acá y me siento honrado, es la casa de ellas. A mí me toca agradecer. En las Madres está la libertad, la dignidad, la justicia y la verdad. Como decía el poeta Jacobo Fijman, “el arte debería volver a ser un acto de sinceridad”. Y el cineasta Andrej Tarkovsky escribió que “el arte debe transmitir una energía espiritual”. Vine muchas veces acá, al comienzo me costaba mucho. La primera vez fue para una muestra de los reporteros gráficos y no había nada de todo lo que hay ahora. Fue durísimo. Cuando se comenzó a armar todo este Espacio, mi sentimiento más primario era poder poner agua, arroyos, que limpie, que cure todo esto. El agua es la jefa, es la que comanda todo. El tema es que está como estamos todos nosotros, llenos de diques. A los compañeros que estuvieron aquí les pondría danza, les cantaría, los abrazaría desde la celebración misma del cielo y la tierra, para elevarlos más. Acá se borda esta memoria desde el aspecto político-ideológico, pero es un aspecto, una parte. Hay que cerrar los ojos, hacer silencio para tomar conciencia de que es lo importante. De qué es la vida, la muerte… A qué le damos o no le damos valor. Dónde ponemos el dolor de nuestros hermanos desaparecidos.  




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