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27 01 2017
Marcos Zimmermann: “Es un honor exponer mis trabajos en el Espacio Memoria”

En el marco del Festival de la Luz organizado por primera vez en el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti, el reconocido fotógrafo Marcos Zimmermann exhibe una muestra que reúne una selección de fotografías de su libro “Norte argentino, la tierra y la sangre”, realizado a mediados de la década del 90. En esta entrevista, Zimmermann cuenta acerca de su trayectoria, explica en qué consiste la muestra y resalta la importancia de poder realizarla en un lugar tan emblemático como la ex ESMA.


El reconocido fotógrafo argentino Marcos Zimmermann utiliza las palabras con la misma habilidad con la que captura con su cámara los paisajes de los distintos rincones de la Argentina. Así es que describe su trabajo como “el fruto de miles de kilómetros recorridos por el territorio argentino, con el único objetivo de mostrar algunos rasgos de una identidad nacional, a veces difusa o a veces perdida. Quiero destacar estas presencias, que viven en cientos de rincones del país, que constituyen nuestra esencia y que permanecen para siempre en el corazón de quien alguna vez las vio".

En el marco del Festival de la Luz organizado por primera vez en el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti, el reconocido fotógrafo Marcos Zimmermann exhibe una muestra que reúne una selección de fotografías de su libro “Norte argentino, la tierra y la sangre”, realizado a mediados de la década del 90. Aquel libro era un retrato de la Argentina profunda, hecho en una época en la que se ensalzaba un modelo político venido del exterior de nuestro país.

Por eso Zimmermann planteó para ese ensayo dos premisas: que los retratados miraran siempre a cámara y que todos aparecieran en el libro con sus nombres. Intentaba así que el interior olvidado del país mirara a los ojos a quienes vivieran en las ciudades y compraran el libro, y que esas miradas tuvieran identidad cierta. Las fotografías que conforman esta muestra, son el resultado de una cuidadosa selección realizada por Cristina Fraire, coordinadora del área de Fotografía del Centro Cultural, con la idea de reconstruir esa identidad y esa memoria.

Además, Norte Argentino Años 90 es una reflexión acerca de cómo se producen imaginarios que generan nuevas lecturas en el presente, como también un modo de alertar sobre cualquier intento de repetir la historia.

 

¿Cuáles fueron sus primeros pasos en la fotografía?

Desde muy pequeño me interesaba lo que expresaban las imágenes. A los 9 años, mi hermano mayor me enseñó a revelar fotos con tres platos de sopa. Por eso, siempre digo que soy fotógrafo antes de tener una cámara de fotos. Desde muy chico iba con mis padres de vacaciones a Córdoba, viajábamos en un tren y a la madrugada levantaba la persiana de la ventanilla y veía los paisajes, pero fundamentalmente me detenía en las actividades cotidianas de las personas que pasaban por allí. Esas imágenes representaban fotos y un fotógrafo ante todo es un “voyeur” porque si no te gusta mirar, no podes fotografiar. En la adolescencia fui un fotógrafo aficionado, hasta que mi padre me regaló una buena cámara. Ahí empecé a leer libros de fotografía. Estudié arquitectura y cine, ambas carreras las abandoné. Tuve un profesor de cine, Ricardo Wullicher, quien realizó la película “Quebracho” (1974) y me convocó para que trabajara como fotógrafo del film. Ese fue mi primer trabajo profesional. Luego trabajé en las películas “La Raulito” y “La Madre María”, en casi todas las películas de María Luisa Bemberg. Fui fotógrafo de cine durante largo tiempo y ahí conocí a mi verdadero maestro Miguel Rodríguez, un gran amigo con quien compartí muchas películas y mucho tiempo de trabajo. Aprendí mucho del cine y hoy sigo aplicando estos aprendizajes tanto en mis exposiciones como en mis libros.

¿Qué significa la fotografía y ser fotógrafo?

En Argentina como en otros países, para los fotógrafos de mi generación, la fotografía era un oficio. Comenzamos como fotógrafos de cine, pero también sacábamos todo tipo de fotos, porque así es nuestro trabajo. Durante la última dictadura, me fui del país y estuve viviendo tres años en Roma, Italia. No estuve exiliado porque no era militante político, pero me fui porque no soportaba vivir en la Argentina en esa época. Cuando viví en Roma aprendí mucho y ahí se me ocurrió la posibilidad de dar mi mirada a través de la fotografía. Siempre con la idea original de componer y hacer una buena imagen. Considero que a través de una buena composición de fotos se pueden narrar muchas situaciones y brindar opiniones sobre las mismas. En Roma armé una muestra que se llamó “Fray Angélico” (el nombre de la calle donde estaba mi casa) que incluía todos los lugares y las personas que vivían en esa calle, la pude exhibir en Roma y luego en París. La fotografía como expresión, como arte e incluso como medio económico ingresó en nuestras vidas cuando ya éramos maduros. Esto me gusta mucho porque ya tenía una formación previa que hoy ya no existe por el avance digital y técnico. Italia fue una bisagra en mi vida, le debo la mitad de lo que soy. Además de poder contar con la fotografía, aprendí a mirar la política de un modo que no la había observado nunca. La discusión dialéctica de ese país de esa época era muy viva, luego falleció con los gobiernos de Berlusconi. Italia era un verdadero caldero de discusiones, era un país muy vivo y además yo venía con el espejo de vivir en la dictadura argentina y eso me permitió observar las cosas de otro modo. La fotografía es como un arte de la verdad, fue creada para reflejar la realidad. Me parece importante que la fotografía sea directa sin perder su realismo, pero que incluso pueda decir algo más que la verdad sin perder su conexión con lo real. Me interesa también poder darle un lugar al observador y en ese sentido tuve muchas devoluciones de distintas personas que entendieron lo que yo expreso en mis trabajos.

¿Cómo surge la iniciativa por fotografiar las distintas regiones de la Argentina y cómo lo fue plasmando en sus libros?

En Italia llevé la fotografía para afuera, es decir no sólo en el circuito cerrado de fotógrafos. En cuanto a la Argentina me parecía que había poca crítica y que no se hablaba con claridad. Entonces decidí exponer mis trabajos a otros públicos no especializados y salir del círculo de amigos. Quería mostrar cómo se vivía en la Argentina durante la dictadura, me contacté con algunos fotógrafos. Era difícil fotografiar en esa época, lo hice con la cámara escondida. Luego, viajé por el Litoral y ahí sentí que conocí el país en profundidad porque hasta el momento solo había realizado viajes turísticos. Esta vez fui con un ojo más adiestrado, con un interés en buscar algo diferente y ese ejercicio me permitió encarar mis trabajos de otra manera. En ese momento, llevé adelante el proyecto “Argentina-vivir en dictadura” que lo llevé a Italia y está publicado en un libro de Cronopios. Es un trabajo muy pequeño pero lo hice con mucho cariño y me dejo muchas anécdotas. Regresé definitivamente a la Argentina en 1982, volví a trabajar en cine y monté un estudio de fotografía publicitaria. Luego, se me ocurrió escribir un libro sobre mi trabajo de la Patagonia, un lugar desconocido y bastante mágico. Fue un gran desafío porque me parecía un lugar vacío y fotografiar ese vacío me despertaba mucha inquietud. Después descubrí que allí había muchas historias. Este libro se llama “Patagonia, un lugar en el viento” y alude al tiempo y al espacio infinito. Para realizarlo investigué mucho, tuve asesoramiento de Rodolfo Casamichela (historiador, arqueólogo y paleontólogo argentino. Busqué aquellas cuestiones que me parecían significativas de la región. El libro sobre la Patagonia se encuadra en mi idea de trabajar sobre la identidad argentina, como un el sitio más antiguo de nuestro país. En casi todos mis trabajos, intento que quede plasmado la importancia de dar y recibir entre las personas. Mi trabajo se basa en la fotografía directa, no está armada ni tampoco es conceptual. Intento transmitir el mundo que veo y que creo. Pero hay un mínimo pacto hacia la verdad, porque la fotografía es un arte o un ejercicio de la verdad. Luego realicé mi segundo libro “Río de la Plata, río de los sueños” que me llevó mucho trabajo de investigación y refiere a la entrada de la Conquista. Luego hice el tercer libro, que es “Norte Argentino, la Tierra y la Sangre”.

¿En qué consiste la muestra que exhibe en el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti?

El libro “Norte Argentino, la Tierra y la Sangre” relata la presencia de personas, así como el libro de “Patagonia, un lugar en el viento” habla sobre su ausencia. Y “Río de la Plata, río de los sueños” hace hincapié en el eufemismo de “la Plata” de Potosí que nunca pasó por el Río de la Plata. Volviendo al libro sobre el norte argentino, este trabajo describe las distintas comunidades que habitan el norte de nuestro país, por eso hablo de la mezcla de sangres. Y el texto que está colgado en la muestra habla justamente del respeto hacia toda esa pluralidad. Siento que es un gran compromiso para mí poder mostrar esto. Uno de los objetivos de mis muestras es poder mostrar la Argentina, a nuestros congéneres rompiendo con la mirada turística. Una fotografía de los espacios intermedios, tanto geográficos, como sociales. La Argentina, para mí es como un montón de países pequeños que pocas veces se tocan. Somos un país en busca de un país. La muestra que está montada en el Conti se organizó en el marco del Festival de Luz. Cristina Fraire es la curadora, quien tuvo un ojo muy interesante en hacer la selección porque es un trabajo que incluye 12 mil tomas. El libro tiene 300 fotografías que fui seleccionando. Pero Cristina hizo una selección muy diferente que me gustó muchísimo. Nunca había expuesto los retratos del norte de Argentina en nuestro país, lo había hecho en Japón, pero nunca aquí. Me pareció importantísimo hacerlo en el Conti. Es un honor poder exponer mis trabajos en el Espacio Memoria. También me resultaba algo extraño porque hice el servicio militar en 1971 en la Marina y estuve en lo que era la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), justamente en ese lugar donde están hoy las muestras, fue muy fuerte.

¿Cómo vivió la inauguración de la muestra en el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti?

El día de la inauguración fue increíble porque coincidió con el aniversario de las marchas de las Madres. Ese día había pensado lo que quería decir, venía de la marcha e incluso les había tomado fotos a las Madres, que lo había hecho hace unos años cuando vine a la Argentina. En estos casos siento que milito con mis fotos.

¿Qué vinculo encuentra entre su concepción de la fotografía con la memoria?

Tengo un modo de pensar la fotografía, que es la directa, la que trata de dar una visión real del otro. Me interesa la fotografía desde lo político y pensar que en el arte todo es posible, es una mirada política. Esto lo vengo sosteniendo hace más de veinte años. Esto refleja también mi actitud ante el mercado y los coleccionistas que imponen ciertas reglas a través de personajes nefastos como son algunos curadores y que pretenden limitar la cantidad de fotos, para que tengan más valor y eso es ‘contra natura’ pues la fotografía es reproducción. La fotografía en primer lugar tiene que ser buena y soy un fotógrafo contemporáneo que tomé fotografías del mundo que nos rodea y me gusta mostrárselo a los demás, a través de mi mirada. Creo que uno toma fotografías con su bagaje, con su historia. Y no tengo ningún otro interés que fotografiar mi país y escribir sobre la Argentina. La relación entre la fotografía y la memoria se puede ver en mi muestra que se encuentra en el Conti porque se trata de una memoria de ese tiempo, el texto y las fotos hablan de ese tiempo. La fotografía es siempre memoria. Y en relación a cuánta verdad tenga esa memoria quizás sea parte de un debate más profundo. Rudolph Arnheim (psicólogo y filósofo alemán) ya lo proponía en sus debates sobre lo verdadero y lo real de la fotografía, y cual debía ser la actitud del fotógrafo. En ese sentido, para mí la fotografía es memoria.

 

La muestra “Norte Argentino, años 90” se podrá ver hasta 5 de marzo de 2017 en el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti. 

Entrevista: María Freier (Agencia Télam)

 

 

 

 

 




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