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20 12 2016
Constanza Argentieri: “La consulta a la sociedad civil es una de las misiones de mayor importancia para el IPPDH”

La directora ejecutiva interina del IPPDH Mercosur, explica el funcionamiento del organismo, sus actividades y programas. También traza un balance de 2016.


Constanza Argentieri es directora del Departamento de Asistencia Técnica del Instituto de Políticas Públicas en Derechos Humanos (IPPDH) del MERCOSUR. De forma interina, Argentieri está ejerciendo el cargo de directora ejecutiva del Instituto, luego de la asunción del ex director Paolo Abrao como secretario ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Aquí, Argentieri explica el funcionamiento del IPPDH, sus actividades y programas. También traza un balance de 2016.

Con sede en el Espacio Memoria, la misión del IPPDH es fortalecer los derechos humanos como eje fundamental de la identidad e integración regional mediante la cooperación y coordinación de políticas públicas. Su visión es constituirse también en una referencia como organismo regional en políticas públicas en derechos humanos en el marco de los valores de equidad, diversidad, participación social, transparencia, consenso, excelencia, solidaridad y credibilidad. 

 

¿Cuáles son las áreas de trabajo del Instituto?

Tiene tres líneas de trabajo muy claras. Una es la Asistencia y la Cooperación Técnica con los Estados a nivel nacional y a nivel regional en la coordinación de las políticas públicas en derechos humanos y en la asistencia en la formulación de las mismas con enfoque de derechos. En este eje, trabajamos con convenios bilaterales con todos los Estados Miembro del Mercosur. La línea más fuerte de asistencia es la generación de sistemas de indicadores de derechos humanos, por ejemplo con el gobierno de Venezuela para el Consejo Nacional de Derechos Humanos de Venezuela. Con la Argentina estamos trabajando con el Consejo Federal de Derechos Humanos en unas mesas de trabajo en las provincias sobre producción de información y construcción de indicadores en derechos humanos. Uruguay también está construyendo una matriz federal de indicadores, a la cual también estamos brindando asistencia técnica. Al mismo tiempo estamos armando un sistema de indicadores a nivel regional. Este fue consensuado por los Estados. La otra línea es la de investigación aplicada y gestión de información que durante este año estuvieron vinculadas fundamentalmente a la situación de personas migrantes y refugiadas. 

¿Qué avances tuvieron en esa dirección?

Es uno de los grandes temas del Instituto y estamos investigando cómo los Estados están dando respuesta a la movilidad y a la protección de derechos de las personas refugiadas. También tenemos una investigación específica sobre el conflicto sirio con un fuerte foco en Argentina y en Brasil; y otra investigación en migración haitiana, con especial foco en Argentina, Brasil y Chile. Después realizamos otras investigaciones más generales sobre institucionalidad, políticas públicas y normativas en los doce países de la región, en la que también fuimos a Guyana y Surinam para hacer trabajo de campo con funcionarios y organizaciones sociales para completar ese diagnóstico. Nos encontramos en las etapas finales de todo este trabajo, que nos permitirá realizar las sugerencias necesarias para fortalecer los procesos de políticas públicas en estos temas. El tema de migración y refugio atraviesa también toda la tercera línea de trabajo que es la de formación y capacitación, que se canaliza a través de la Escuela Internacional de Políticas Públicas en Derechos Humanos, fundada también a principios de 2015. 

¿Qué cursos brindan?

“Políticas Públicas con enfoque en Derechos Humanos” es el curso más importante que se imparte desde la Escuela. Es semi-presencial y consiste en tres meses de cursos virtuales y una semana presencial aquí en el Instituto y que finalizó ahora en noviembre. Este curso se imparte cada año y resulta muy interesante por la interacción que se genera entre todos los participantes de los distintos países. Desde el área de Migración y Refugio estamos en el armado de otro sistema específico de indicadores para el tema de personas refugiadas a nivel nacional y regional, para que pueda dar cuenta de cómo están los países brindando condiciones para las personas en situación de refugio. Este trabajo lo estamos haciendo junto con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). 

¿Qué balance puede hacer respecto a lo realizado en 2016?

El balance del año es muy bueno. Pudimos consolidar la Escuela a través del primer curso que hicimos a nivel internacional, “Políticas Públicas con enfoque en Derechos Humanos”, que contó con unos sesenta participantes. Participaron funcionarios públicos de Sudamérica e incluso de México y de Guatemala. Con respecto a la Asistencia Técnica, también es muy positivo y en pocos días ya tendremos la primera batería de indicadores de los tres derechos que se decidieron que se van a evaluar como primera etapa de este sistema: educación, salud y trabajo, por supuesto a nivel Mercosur. Siempre intentamos desde el Instituto que todos los trabajos que vamos haciendo puedan dialogar entre sí, es decir que los sistemas nacionales estén en diálogo con este sistema regional. También consideramos que hemos hecho tanto grandes avances como iniciativas muy interesantes en asistencia técnica y en la propia escuela, donde este año tuvimos más de 1200 postulaciones. 

¿Qué puede comentar acerca de las consultas públicas del IPPDH?

Otra de las actividades que el Instituto ya evaluó como muy positivas es el Foro de Participación. Comenzamos en 2015, dado que otro de nuestros objetivos y misiones es constituirnos en interlocutores entre la sociedad civil y los gobiernos. En ese sentido, estamos en una posición privilegiada, dado que tenemos canales de diálogo abiertos con los gobiernos y con las organizaciones sociales. Hasta el momento tuvimos cuatro ediciones de los foros. Pretendemos hacer una consulta por semestre. Las temáticas de esas consultas han ido variando de acuerdo a la coyuntura del momento. La última consulta que fue este año estuvo vinculada a la creación de un instrumento regional para establecer las directrices en cultura y derechos humanos. Es un mandato que nos hicieron los Estados y se puso entonces a consideración un primer borrador de ese instrumento a todas las representaciones de la sociedad civil que vinieron aquí a la sede del Instituto en el noviembre pasado. Es decir que ese aporte le imprime al instrumento la mirada de la sociedad civil. Otro de los temas de consulta pública de este año fue sobre el tema de la trata. En ambos casos se tomaron nota todas las recomendaciones y sugerencias de las organizaciones de la sociedad civil. Todas estas consultas se hacen de manera presencial y vía on line abierto, por lo que se van recibiendo sugerencias y opiniones simultáneas según la temática. La consulta a la sociedad civil es una de las misiones de mayor importancia para el IPPDH, porque llevan las voces y las demandas de la sociedad al ámbito regional. 

¿Sobre qué otras líneas está trabajando el IPPDH?

Estamos en la construcción de un manual sobre derechos de las personas migrantes para toda la región. En relación a este tema es una decisión tomada en 2011 más allá de la situación internacional y comenzó con una consulta de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos sobre niños migrantes en la región. También hicimos una investigación en Ciudad de Buenos Aires, otra en la provincia de Buenos Aires y otra en San Pablo sobre acceso a derechos sociales básicos: salud, trabajo y vivienda de personas migrantes. Por ejemplo, personas de Paraguay, Bolivia y Perú que vienen a Buenos Aires a trabajar o que van a Brasil. Indagamos cuáles son los obstáculos que están teniendo esas personas con el objeto de lograr una mejora en las condiciones de vida en el acceso a derechos en los países de destino y cuáles políticas están destinadas a esa población en esos países. Aún quedan muchos desafíos pendientes y las personas migrantes tienen todavía muchos obstáculos para el acceso a muchos derechos. Todas estas investigaciones se llevan adelante en campo, es decir que se realizan con personas migrantes. Y nuestras recomendaciones van directo a las áreas respectivas gubernamentales, tales como la dirección de migraciones o desarrollo social. 

¿Qué reflexión le merece el hecho de que el IPPDH esté ubicado en el Espacio Memoria?

La verdad que tenemos una excelente relación con todas las instituciones y organismos del Espacio. Hemos realizado en forma conjunta con Memoria Abierta, la muestra fotográfica Ciudadanía Sudamericana. También tenemos un diálogo fluido con el Sitio Memoria y con la Secretaría de Derechos Humanos, que forma parte de nuestro organismo de representantes gubernamentales. Y existe un vínculo muy concreto a través del Consejo Federal de Derechos Humanos. Por otro lado, trabajar en este Espacio es realmente es maravilloso por el valor simbólico que tiene. Le dio al Instituto un valor agregado enorme. 




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