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Cómo participar del juicio

Las audiencias son orales y públicas. Si sos mayor de 16 años, ingresás acreditándote con tu DNI, cédula o pasaporte en la Sala AMIA. Tribunales de Av. Comodoro Py 2002, Retiro.


05 06 2013 | TESTIMONIOS
Día 60. "Cavallo venía mucho a casa", contó la hermana de una desaparecida

María Cecilia Ravignani supo años después de la desaparición forzada de su hermana María Teresa que el novio de su amiga era el miembro del Grupo de Tareas de la ESMA que secuestró a su familia. Además declararon Juan Francisco Ravignani y las sobrevivientes Norma y Adriana Suzal. 


Los casos de José Enrique (47), María Teresa Ravignani (48), Pablo Ravignani (741) y Ricardo Manuele (49)

El 8 de julio de 1976 a las 3:15 horas José fue privado ilegalmente de su libertad, con violencia, abuso de funciones y sin las formalidades prescriptas por la ley. Estaba en su casa en la calle Arce 243 de la Ciudad de Buenos Aires cuando irrumpió un grupo de personas vestidas de civil con armas largas y chalecos antibalas. Eran del Grupo de Tareas 3.3.2 de la ESMA, y se trasladaban en al menos tres automóviles. José fue llevado a la ESMA, donde fue encapuchado y atormento, haciéndolo escuchar cómo interrogaban a su hija María Teresa y cómo ella lloraba por la tortura que recibía su esposo, Ricardo Hugo Darío Manuele.

María Teresa, apodada “La Gallega” o “La Petisa”, fue secuestrada el mismo día que su padre en su lugar de trabajo en una oficina en la calle Florida 520, en la Ciudad de Buenos Aires. En el operativo participaron al menos cuatro personas armadas. María Teresa estaba embarazada de dos meses cuando fue llevada a la ESMA. 

Ricardo Hugo Darío Manuele, apodado “Manolo”, fue secuestrado el mismo día que su suegro y su esposa, en las cercanías del trabajo de ella. Fue llevado a la ESMA. 

Pablo Ravignani, hijo de José y hermano de María Teresa, fue secuestrado el 13 de julio de 1976 en Olivos. Fue llevado a la ESMA

José fue liberado al día siguiente. María Teresa, Pablo y Ricardo siguen desaparecidos. El hijo o hija de María Teresa y Ricardo debió nacer en febrero de 1977.

El testimonio de María Cecilia Ravignani

La testigo contó que el 8 de julio de 1976 a las 5 de la mañana sonó el timbre de su casa: “abrí, soy yo, Pepe”, le dijo su padre. “Junto a él entran tres, uno de ellos le apuntaba con el arma en la cabeza. Yo estaba con mi amiga Mirta Diana Bock”. 

José había sido secuestrado por el Grupo de Tareas de la ESMA. Entre los miembros que participaron en el operativo estaba Ricardo Miguel Cavallo. “Estas personas revisaron todo el departamento, uno me lleva a la cocina y me interroga. Me dijo si sabía que estaban buscando a mi hermana y a Manuele. Le dijo que no iba a responder eso. Me preguntó si sabía que era un guerrillero, dije que no. Me respondió que era gente que mataba y pegaba carteles en las Universidades”, relató María Cecilia en el juicio.

La testigo contó que su hermana, María Teresa, y Ricardo, su esposo, militaban en la Juventud Peronista. Sobre Pablo, su otro hermano, dijo que “nunca más supimos qué pasó con él. No supimos si mi sobrino nació o no. Hicimos los estudios en Abuelas y el Banco Nacional de Datos Genéticos, pero no tuvimos ningún resultado todavía”. 

Cavallo: el secuestrador y novio de la amiga 

María Cecilia Ravignani contó que Ricardo Miguel Cavallo era el novio de “Pelusa”, su amiga Mirta Bock. Ellas militaban juntas. “Yo estudiaba en Exactas y Ricardo Cavallo venía a visitar a Pelusa a la Facultad. Las únicas que sabíamos que era marino éramos nosotras. Venía mucho a casa, compartía muchas cosas con nuestra familia. Después de 1983, cuando fui a declarar, caí en quién era Cavallo. Me dijeron que era como Astiz”. 

El testimonio de Juan Francisco Ravignani

El hijo de José y hermano de María Teresa y Pablo declaró hoy y contó que “en 1976 había quedado en encontrarme con mi padre en un bar frente a Tribunales, por la calle Tucumán. Me llamó la atención, porque no llegó. Quedé inquieto, porque era responsable. Llamé por teléfono a su casa y no respondió nadie. Me comuniqué con mi hermana y me dijo que se había ido a su casa”. 

Luego, el testigo relató que “a la madrugada, suena el portero de mi departamento. Era mi padre. Fui a abrirle y me dijo que habían detenido a María Teresa y a Ricardo”. 

José fue secuestrado esa misma noche y conducido a la ESMA. En el camino fue llevado a la casa de su otra hija, María Cecilia, quien también declaró hoy.

La ESMA 

Cuatro integrantes de la familia Ravignani-Manuele estuvieron detenidos-desaparecidos en la ESMA. El único sobreviviente es José y el hijo o hija de María Teresa y Ricardo, quien debió nacer en cautiverio en febrero de 1977.

José le contó a Juan, su hijo, que en la ESMA “estuvo en todo momento con los ojos tapados. Describió que había una música estruendosa que lo había perturbado mucho”.

La búsqueda 

“Papá hizo gestiones en el Ministerio del Interior, donde dilataron las cosas y no obtuvo ninguna respuesta”, contó el testigo. Además, señaló que su padre presentó hábeas corpus por sus hijos desaparecidos. “Nunca más supimos nada de María Teresa. Tenía 23 años cuando la secuestraron”, agregó. 

“Pablo, mi otro hermano, tenía 21 años. Fue secuestrado después de María Teresa”.

La Masacre de Fátima

El 20 de agosto de 1976 fueron dinamitados los cuerpos de un grupo de detenidos-desaparecidos en la Superintendencia de Seguridad Federal de la Policía Federal. La masacre fue cometida en Fátima, en la Provincia de Buenos Aires. 

Juan relató hoy que una de esas víctimas era la secretaria de su padre en el Estudio Jurídico que tenía. Se trata de Inés Nocetti. Juan dijo: “un mes después nos enteramos que había fallecido en la localidad de Fátima, donde había aparecido con varios cadáveres más, y que ella había sido violada”.

Los casos de Nora y Adriana Suzal (nros. 667 y 668)

Las dos sobrevivientes ampliaron hoy sus declaraciones testimoniales en el marco de la aplicación de las reglas de Casación cuyos objetivos  son evitar la revictimización y abreviar los procesos judiciales. 

El testimonio de Norma

En 1976 Norma Suzal cursaba el 5º año del colegio Ceferino Namuncurá de Florida. El 8 de octubre, el Grupo de Tareas de la ESMA la despertó a las 6 de la mañana y se la llevó. “A mi madre le dijeron el nombre Sandoval, preguntaron por mí. Creo que eran cinco personas, de traje de fajina. Sandoval tenía un arma larga, primero apuntó a mi hermana Laura, de 12 años, y después a mí”. 

La fiscalía le consultó si en el carro de asalto en la que la llevaron al centro clandestino de detención había más personas “en sus mismas condiciones”, ella contestó que “conversando después con Elisabeth Turrá (caso 94) pude saber que ella estaba en ese camión y también Eduardo Degregori (caso 753). Fue un trayecto realmente corto desde mi casa en Florida: ahí nomás está la ESMA”.

La sobreviviente relató que cuando la llevaron al sector Capucha ella se levantó la capucha y pudo ver a mucha gente. También contó que pudo escuchar a una mujer que increpaba a los secuestradores: “Me tenés harta con este caldo, cambiámelo por un whisky”. Más tarde se enteró de que esa mujer estaba hacía 6 meses secuestrada.

“En los interrogatorios me preguntaban por Tico, que era un militante de la UES (Unión de Estudiantes Secundarios). No pude saber el nombre. Con Elisabeth Turrá y otras compañeras fuimos a varias reuniones, Tico era nuestro responsable. Una vez salí con él al teatro. Una vez, durante un llamado casi 10 días antes de mi secuestro, escuché un ruido en la línea y pensé que alguno de los dos teléfonos estaba intervenido. Eso me asustó y no volví a verlo”, contó.

El grupo del Ceferino

Norma contó que “me preguntaron por Cecilia Cacabelos y Esperanza (Cacabelos), no recuerdo si por José (Cacabelos). Cecilia había dejado de ir al colegio y sabíamos que a Esperanza la habían matado”. Y agregó que “dos días antes de mi secuestro lo vi a José en un Falcon blanco. Yo estaba en una confitería en General Paz y Maipú con Gabriela Petacchiola. Él no nos vio”, narró Norma.

Sobre Manuel Guillermo León, Norma contó que “es el primo de una compañera del colegio. Lo llamaban Momó. Supe que lo secuestraron, porque cuando vuelvo al colegio, después de mi secuestro, Mercedes, mi compañera, me contó que la noche anterior se lo habían llevado. Supe que estuvo en la ESMA”.

Abusos sexuales

“Puedo asegurar que me quisieron manosear y yo me defendí con patadas y trompadas, esto hizo que después a mí me llamaran ‘Javier’ o ‘Sergio’. Yo estuve tres días secuestrada, los primeros dos estaba paralizada del miedo. Instancias como éstas hacen que uno pueda trabajar en la reparación”, explicó Norma, ex detenida-desaparecida en la ESMA, quien fue liberada el 10 de octubre de 1976. 

Agradecimientos

“Agradezco profundamente estar aquí, en esta instancia jurídica. Y en cuanto a la reconstrucción, tanto personal como sociedad quiero traer lo que dicen los H.I.J.O.S.: no hay venganza, hay justicia, y si hubiera venganza, es la de ser felices”.

El testimonio de Adriana

Adriana Suzal, hermana de Norma, tenía 19 años en 1976, estudiaba en la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires y trabajaba en un laboratorio. “El 7 de octubre, cuando salí del trabajo vi estacionados dos autos con varios hombres dentro. Esos eran los autos que iban secuestrando gente por la Ciudad. Se vivía una época de terror. Yo vi, así como mucha gente vio mi secuestro, cómo secuestraban a un muchacho desde el colectivo. Caminé hasta la esquina, me llaman por mi nombre y apellido, me doy vuelta y había dos hombres, me dicen que estaban haciendo un operativo antidrogas y que los tenía que acompañar. Me llevan al auto. En ese momento sale el director médico del laboratorio y le dije ‘ayúdeme, me quieren llevar’. Él levantó los brazos y tampoco avisó a mi casa. Me pusieron en el piso de uno de los autos con una venda en los ojos”, contó Adriana. Durante el trayecto “todo era gritos, se gritaban con el auto de atrás, hacían una parodia, como si estuvieran en una persecución y tiroteo. Llegamos a un lugar, fuimos hacia abajo, me pusieron una capucha y me llevaron a un lugar donde me empezaron a interrogar. No recuerdo cuándo me pusieron las esposas y los grillos en los tobillos”, relató.

“No me dieron un número, pero sí me sacaron una foto y llenaron una ficha con mis datos”, describió Adriana.

Los interrogatorios

La sobreviviente narró que durante los interrogatorios le preguntaban por su militancia política y su nombre de guerra: “yo les decía que no tenía nombre de guerra. Me preguntaban si era la novia de un celador, dije que no, que era la novia de un maestro. Me hicieron llamar a mi casa para decir que no iba a ir a dormir y que estaba bien. Me dicen que quieren hablar con mi novio. Él estudiaba en la Universidad de Belgrano. Me llevaron sin la capucha, me decían que no los mirara. Me decían que estaban buscando Montoneros. Nosotros no éramos Montoneros, entonces pensé que si hablaban con él y se daban cuenta de que no éramos los que buscaban nos iban a dejar ir. A Ricardo (Domizi) lo pusieron en el otro auto. Con el tiempo supe que el celador al que se referían era Eduardo Degregori, pero él ya no trabajaba en el Ceferino”. 

Adriana también explicó que los interrogatorios eran intermitentes y que la subían y bajaban por escalera o por ascensor, y entre interrogatorio e interrogatorio estaban tirados en unas colchonetas. Además, describió el sonido de una sirena y música muy fuerte, ruido de cadenas, de gente caminando con grilletes en los pies y la luz permanentemente prendida. “Tenía terror de dormirme porque sentía que si me dormía perdía el control de lo que sucedía alrededor mío y con mi hermana”, dijo Adriana.

Ricardo Domizi (caso 666)

Dentro de la ESMA, en un momento a Adriana la juntan con su novio. “Nos dejaron sacarnos las capuchas y lo vimos a José Cacabelos. Yo no sabía que él estaba desaparecido. Nos dijo que estaba desesperado por lo que había pasado con su hermana Esperanza, sabíamos que los habían ido a matar. Él lo sabía. Y estaba muy desesperado por Cecilia. Nos dijo que dijéramos lo que sabíamos, que tal vez nos torturaban o no, que tal vez nuestra detención era un error y que tal vez nos torturaban por error o no. José estaba mal, conmocionado. Pero José era una persona silenciosa, seria. Ahí estaba mal, dolido, angustiado”, contó. La sobreviviente agregó que “quieren hablar con mi hermana. Me dicen que les tengo que mostrar mi casa. Yo pedí bajar para explicar. Me preguntaron si esa que veíamos era la casa y nos fuimos”.

El Ceferino Namuncurá

“José había sido parte de un grupo en el colegio (Ceferino Namuncurá), con el que generamos el centro de estudiantes. Hacíamos lecturas, obras de teatro. José es un año más chico que yo y creo que en el `73 le dijeron que se buscara otro colegio”, explicó. “Yo no era un cuadro político de ninguna organización, pero sí rescato que nuestras acciones dentro del colegio eran acciones políticas”, agregó Adriana en su testimonio. “Elisabeth Turrá fue secuestrada el mismo día que mi hermana, igual que Gabriela (Petacchiola) y Eduardo (Degregori)”. Gabriela y Eduardo continúan desaparecidos.

“Ricardo recordó que José (Cacabelos) le pidió que llevaron un mimeógrafo. Después dijo que la conocía a Esperanza. Entonces me dicen: ‘Esto se está complicando, ustedes estaban con esa montonera’ y gatillaron un arma en mi cabeza, como un simulacro de fusilamiento. A Ricardo no lo vi más hasta que nos liberaron”, narró la sobreviviente.

La recuperación de la ESMA

“La vista a la ESMA fue reparadora. Yo estuve el 24 de marzo de 2004 cuando se firma el convenio de traspaso. Estuve todo el día, escuché cómo un Presidente pedía perdón por el silencio. En 2010, unos días antes del aniversario del secuestro, llamé para pedir una visita. Ahí fue una de las primeras veces que pude relatar eso que pasó y fue muy reparador. La sensación que tuve es intransmisible. Pude ver, pude reconocer dónde había estado, la columna donde estuve parada tanto tiempo, porque no me dejaban sentar”, contó Adriana. “Yo he recordado todos los días de mi vida alguna sensación o alguna imagen de este episodio de mi vida. Estoy orgullosa de ser parte de un pueblo capaz de pararse y decir que acá se juzga y condena y condena a estos asesinos y torturadores”, dijo Adriana para finalizar su declaración. 

Próxima audiencia

El juicio continuará el jueves 6 de junio desde las 10:00 horas con más declaraciones testimoniales. 



de los procesados son juzgados por los "vuelos
de la muerte".
son las víctimas de los crímenes de lesa humanidad incluidas en la causa.
testigos declararon. Y se incorporaron parte de los testimonios del juicio anterior.
MEMORIA, VERDAD, JUSTICIA. 30.000 DETENIDOS-DESAPARECIDOS PRESENTES

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