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Cómo participar del juicio

Las audiencias son orales y públicas. Si sos mayor de 16 años, ingresás acreditándote con tu DNI, cédula o pasaporte en la Sala AMIA. Tribunales de Av. Comodoro Py 2002, Retiro.


29 10 2018 | TESTIMONIOS
"La ESMA era una maquinaria de exterminio"

En la audiencia de hoy declararon Mirta Adriana García, hija de Ramón García Ulloa y Dolores del Pilar Iglesias Caputo, quienes continúan desaparecidos, y el sobreviviente Víctor Fatala.


El testimonio de Mirta Adriana García

Ramón García Ulloa (caso 928) y Dolores del Pilar Iglesias Caputo (929) tenían 56 y 57 años de edad, respectivamente. Están desaparecidos desde su secuestro, el 6 de octubre de 1976. Una de sus tres hijas, Mirta Adriana García -quien tenía 21 años de edad en 1976- declaró hoy desde Madrid, donde reside. Contó que su padre era de nacionalidad española y trabajaba con sus dos hermanos, Antonio y Ángel, en una tintorería. Remarcó que su madre y su padre trabajaron para que ellos pudieran estudiar.

“El 6 de octubre de 1976, civiles y militares armados cerraron el ingreso de la vivienda y derribaron la puerta. Nuestra abuela paterna bajó a la calle para preguntar qué sucedía y le dijeron que si no quería que a ella le pasara nada que se fuera a su casa, y la acompañaron. Ella vio que se llevaron a nuestros padres semivestidos, cada uno en un auto”, relató García, y aclaró que su abuela, ya fallecida, pudo transmitirles esto a ella y a su hermana Susana -quien tenía 29 años en 1976- cuando viajó a visitarlas en 1977.

“Al día siguiente arribaron con un camión y autos y se robaron todo lo que había. Fueron también a un garaje y se llevaron dos autos, uno de uso particular y una camioneta. Tenían las llaves”, dijo. A la camioneta la utilizaban para los repartos de la tintorería. García remarcó que su padre era el responsable de esta tarea y por ese motivo tenía las llaves del vehículo. El encargado del estacionamiento intentó detenerlos, pero no pudo. Posteriormente, se comunicó con sus tíos para avisarles de la situación. “El auto fue visto por mi tío seis meses después en la ciudad de Buenos Aires”, agregó.

“Hubo posteriormente movimientos bancarios en las cuentas corrientes, a través de cheques firmados por nuestro padre. El gerente del banco intentó comunicarse con él y habló con mi tío Antonio, quien le contó lo que sucedía”, contó la testigo.

“Nuestra hermana Silvia (quien tenía 17 años en ese momento) vivía en el domicilio familiar, pero esa noche no se encontraba allí. Fue allí unos días más tarde y observó que se habían llevado todo”, refirió. Ella y Susana estaban viviendo en Barcelona: “Habíamos salido porque en ese momento imperaba una política de terror en todo el país. La situación (en Argentina) estaba difícil. Mi hermana mayor había sido dirigente estudiantil en la Facultad de Derecho y defensora de presos políticos. Yo militaba en una organización barrial hasta 1975”, relató. 

García detalló que su tío Antonio interpuso un hábeas corpus que fue contestado negativamente, y que además fue a la Embajada española, a la Nunciatura Apostólica de Buenos Aires y a la Conferencia Episcopal Argentina. Asimismo, logró entrevistarse con Albano Harguindeguy, ministro del Interior en ese entonces, quien lo atendió con un arma sobre el escritorio y le dijo “que dejara de insistir y preguntar por su hermano y su cuñada, ya que en cualquier momento él o su familia podían tener un accidente”. También hicieron denuncias en la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Amnesty International y el Ministerio de Asuntos Exteriores de España. “Nunca supimos nada”, dijo García.

“En 2011, la dirección de Derechos Humanos del Ministerio de Defensa encontró el expediente de (Aníbal Roberto) Colquhoun. Allí está mencionado el domicilio de nuestros padres. Al teniente le abren un expediente disciplinario por presunto delito de hurto, porque en vez de llevar todo a la ESMA se quedaban con parte del botín. Requisa, mudanza o botín de guerra, después se supo que era común entre los grupos de tareas. Los nombres, las cédulas de identidad, los grados de todas las personas que participaron figuran en ese expediente, también la declaración de cada uno y los objetos que sustrajeron de nuestra casa. Cuando las tres lo leímos nos dimos cuenta de cómo funcionaba la ESMA, la ESMA era una maquinaria de exterminio. ‘Grupo de tareas especiales antisubversivas de la ESMA’, dice el expediente. Su objetivo era exterminar a aquellos que consideraban subversivos. Operaban en conjunto y sabían muy bien lo que hacían”, relató.

García dijo que su madre y su padre no tenían militancia política ni sindical y “aunque así hubiese sido, nada justifica estos hechos. Cualquier persona tiene derecho a un juicio justo”. “Estos hechos brutales vertebraron nuestras vidas y las de nuestros hijos, privados de tener abuelos”, declaró.

“Después de estos largos 42 años, solicitamos a este tribunal que haga justicia”, dijo García.

El testimonio de Víctor Aníbal Fatala 

Fatala (caso 477) estuvo secuestrado desde el 6 de noviembre de 1978 y fue liberado en febrero de 1980. Ya ha declarado en todas las instancias anteriores de la megacausa ESMA, por lo que comenzó su declaración ratificando todas sus declaraciones anteriores. “Voy a prestar las declaraciones necesarias para que se pueda hacer justicia”, aclaró.

La fiscalía le preguntó si reconocía el apodo “Lucas”. Fatala contestó que sí, pero que no podía precisar en qué momento de su cautiverio lo supo. Sobre “Tiburón” dijo que también lo tenía presente. “Creo que era un oficial. Participaba en la sesiones de tortura, no pudo asegurar si en las mías, sí que era parte del equipo de Inteligencia para los interrogatorios”, refirió. Aclaró que de sus interrogatorios participaron varias personas, ya que duró varios días: “Lo manejó ‘Mariano’, ‘el pingüino’. Con los elementos de tortura estaba un prefecto, también un penitenciario al que le decían ‘Fragote’ y un oficial al que le decían ‘Cuasimodo’”, afirmó. 

“Me llevó (Alfredo) Astiz. Posteriormente supe el nombre. Él manejaba el grupo que me secuestra y me lleva a la ESMA. ‘Mariano’ me dijo que estaba en la ESMA”, contó Fatala.

La próxima audiencia será el lunes 5 de noviembre desde las 9:30.

 



de los procesados son juzgados por los "vuelos
de la muerte"
son las víctimas de los crímenes de lesa humanidad incluidas en la causa
testigos declararán y se incorporarán parte de los testimonios del juicio anterior
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